viernes

En el coche







Hacía tiempo que aquello no le pasaba. ¿Cuántos años llevaban juntos? Se conocían bien, habían pasado por muchas cosas, buenas y malas en aquel tiempo. Pero casi había olvidado aquel temblor en su cuerpo por el solo hecho de ver sus manos sobre el volante, su seguridad y fuerza, el modo de reaccionar ante las dificultades del tráfico, la seriedad de su cara con los ojos clavados en la carretera. 
Recordó su nerviosismo las primeras veces que habían estado en aquel habitáculo a solas, respirando el mismo aire, donde estaba tan próximo que podía sentir el aroma de su loción de afeitar. Sintió la humedad recorriendo su interior, estaba asombrada de la intensidad de su deseo. Sin darse cuenta, empujada por una especie de ansia y de ternura, puso su mano sobre la pierna de su marido, cerca de su ingle, con una triunfal sensación de posesión. El la miró apenas un segundo, extrañado. Vio sus ojos y su boca entreabierta y le dijo: Espera, enseguida.

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